Vivimos en la cultura de la urgencia, constantemente lanzamos nuestra energía emocional hacia el último escándalo público, la última noticia impactante, etc… La mayoría de nosotros trabajamos en empresas en las que todo parece urgente. Devolver llamadas, correos electrónicos y/o reuniones son nuestros picos de energía diarios. ¿Cómo de rápido esperamos la respuesta de un mail o los cambios en un informe?

Por todo esto, priorizar es la habilidad más importante que una empresa puede poseer. El constante flujo de información procedente de las redes sociales, mensajes de correo electrónico, los clientes, la publicidad, etc., hace que sea difícil descifrar lo que es importante, lo que hay que obviar o lo que debemos trabajar. El aluvión de información que nos llega cada día ha degradado nuestra capacidad de crear planes a largo plazo y, en su lugar, nos han preparado para reaccionar, reaccionar, reaccionar…

La urgencia es un gran motivador, pero endeble. El problema con la urgencia es que es difícil recordar aquello que es realmente importante, así que gastamos mucho tiempo y energía en actividades que no tienen tanta importancia. Por ello, disponer de un CRM, un gestor de clientes, es esencial para saber priorizar las tareas diarias.

El proceso para averiguar lo que realmente es importante consiste en una serie de sencillas preguntas:

  • ¿Realmente tengo que hacer esto ahora?
  • Si es así, ¿es lo más importante?
  • Si no, ¿dónde encaja en relación al resto de tareas?
  • ¿Alguien me está esperando para esto?
  • Si es así, ¿cuándo lo necesitan?
  • ¿El hecho de trabajar o no en esto ahora tiene consecuencias a largo plazo? ¿Qué podría estar perdiendo?

La mejor práctica es no reaccionar a las demandas según van llegando, sino que debemos analizarlas y añadirlas a una lista que iremos actualizando. Cuando tengamos un hueco las revisamos y ordenamos en esa lista de tareas pendientes. En el momento en el que entremos en el modo de reacción habremos entregado nuestro día a los caprichos de los demás. El primer check-in de entrada se produce más o menos al medio del día. ¿Estoy trabajando en lo que dije que iba a trabajar? ¿Estoy progresando? ¿Estoy trabajando en lo más importante? El segundo check-in es justo antes de acostarse, cuando nos organizamos para el día siguiente. De esta forma cuando nos pongamos a la mañana siguiente a trabajar, no volveremos a caer en el modo reacción.

Ser coherente sobre la priorización produce grandes resultados. Los grandes proyectos funcionan mejor. Nos sentimos menos agobiados. Las cosas que decidimos no hacer, las seleccionamos nosotros. Somos capaces de concentrarnos durante más tiempo.

¿Es la priorización de tareas un arma clave para reducir el estrés? Por supuesto que sí.

Te puede interesar

Shares
WhatsApp chat

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar